MARATHON DES SABLES 2017

Después de lo mal que lo pase en 2014, donde sufrí como casi nunca antes lo había hecho, nunca pensé que volvería a MDS, que como siempre he dicho, debe de ser lo más parecido al “infierno” que exista en la tierra, hablando en términos deportivos. Pese a ello, uno se pregunta, algo tendrá el “infierno” que muchos anhelan acudir y muchos otros repetir, pues a pesar de mis tres participaciones, sigo sin tener respuesta para ello, pero algo tiene.

Esta tercera participación era diferente a todas las demás, no sólo en cuanto a objetivos, siempre digo que a mi MDS me dado mucho más de lo que nunca hubiera soñado no sólo a nivel deportivo, sino también a nivel personal, esta tercera participación tenía la particularidad a diferencia de las dos anteriores, que por primera vez, se conformaba un equipo íntegramente mallorquín y no podía dejar escapar la oportunidad.

Me mentalice desde antes de viajar al Sáhara, que no volvería a sufrir lo que había sufrido en las demás ediciones, y así lo hice desde la primera etapa, yendo con el grupo de cabeza hasta que los marroquís decidían apretar ese punto más, donde uno debe tomar la decisión de seguirles y sufrir lo insufrible para luchar codo con codo con ellos, o dejarles marchar y seguir a un ritmo fuerte, pero sin llegar a ese punto agónico a lo que son capaces de hacerte llegar, y así conformarse en estar en el segundo grupo. Apliqué esta táctica en todas y cada una de las etapas y eso me permitió disfruta como nunca antes y además conseguir acabar en una 8ª posición que ni de broma me lo habría creído antes de empezar.

En cuanto al equipo y a nivel puramente deportivo, conseguimos el objetivo principal, llegar todos a meta e incluso tuvimos nuestra oportunidad de hacer algo inesperado, llegando a tener nuestras opciones de estar en el pódium final, pero MDS tiene eso, lo que hoy te da, otro día te lo quita, y al final, acaba poniéndote en tu sitio, el Sáhara es justiciero.

En cuanto a nivel de aventura, debo decir que ha sido muy especial, todos aportábamos y ninguno restaba al equipo, si algo tuvo este MDS diferente al resto, ha sido precisamente esto, el compañerismo y solidaridad entre todos.

El momento triste de esta tercera edición, a pesar de los cinco que conformamos el equipo Hotels Viva y que todos conseguimos llegar a meta, fue que de los seis mallorquines que estábamos, uno no lo consiguió, Felipe abandonó en la cuarta etapa, y eso hizo que la alegría no fuera del todo completa, pero hice un “pacto de Sableros” con él, le entregué mi medalla, le dije que me la devolviera cuando consiguiera la suya, entonces sí, la alegría para todos será completa.

Sables es mucho más que correr por el desierto, Sables te pone a prueba, no sólo tus capacidades físicas, sino sobre todo, las mentales, las condiciones en las que malvives durante 8 días en los campamentos, me ha demostrado y que incluso puede que el atleta más preparado y cualificado se venga abajo al 3 o 4 día y en cambio el menos preparado y peor cualificado consiga llegar a meta, algo nada fácil de conseguir.

Como decía, he vivido un MDS diferente y especial a los anteriores y ahora sí, con esta tercera edición, me despido de esta prueba, no antes sin decir, “NUNCA DIGAS NUNCA JAMÁS” pese a que cuando estas allí, lo repitas prácticamente a diario y a todas horas.